MEDITACIÓN BUDISTA ZEN

VEN. DR. HYOENJIN PRAJNA: Obispo y Abad Regional de México de la Orden Zen de Cinco Montañas, es monje y guía maestro de la sangha MBZ, recibió Inga el 16 de julio 2017, y recibió los 250 votos del Bhikshu (monje) el 22 de julio 2016 por el Ven. Dr. Wonji Dharma. Ven. Hyoenjin es originalmente de Kansas City, Missouri, USA y ha vivido en Guadalajara, México desde 2000. Tiene más de 45 años experiencia en meditación, dos maestrías (psicología y estudios budistas), y un doctorado de Psicología Oriente-Occidente investigando métodos de meditación en las tradiciones espirituales del Oriente. Ven. Hyoenjin imparte clases, conferencias universitarias, charlas Dharma, retiros y talleres sobre el buda-dharma además de citas individuales para orientación y estudio personalizado.

Un Obispo (Maestro Zen) es un miembro del clero que, después de haber recibido Inga, preside sobre una o más congregaciones. Esta posición incluye responsabilidades de supervisión sobre la comunidad de practicantes y los líderes en esa región. Un obispo sirve como guía e instructor en asuntos religiosos; y es a menudo el fundador y líder de sus congregaciones.

______________________


martes, 21 de mayo de 2013


WESAK FESTIVAL 2013
EL NACIMIENTO DEL BUDA

MBZ Sangha 

Altar de Buda Bebé            
Bañando el Buda Bebé        



CHARLAS DHARMA
Rev. Hyonjin Sunim

Viernes, 17 de mayo, 2013

EL BEBÉ: El “Yo” Universal: La Esencia Latente

Era en este mismo día, hace 2539 años.
En la sombra de un árbol, sujetando su rama, y estando de pie, La Reina Maya de Kapilavastu dió a luz en Lumbini, India. Se nombró el nuevo bebé Siddhartha.

A su incepción, su madre había soñado que estaba viajando por las grandes montañas de las Himalayas, donde un ser espiritual con el aspecto de un elefante blanco le entró a su lado derecho, un símbolo muy auspicioso. Basado en este sueño, se había predicho que un bebé nacería, el cual sería o un rey del mundo, o un ascético errante llegando a ser un gran maestro religioso, un Buda.  Aunque su papá intentaba con todas sus fuerzas influenciar al joven Siddhartha seguir su ejemplo como un rey, Siddhartha luego eligíó la vida solitaria y espiritual. Todos estamos enfrentados con esta misma decisión, elegir entre la riqueza exterior de poder, fama y el ilusorio satisfacción de deseos, o en cambio, la riqueza interior de una vida solitaria basada en paz y compasión.  Es solitaria porque tenemos que enfrentar el mundo cotidiano que dice lo contrario.

A su nacimiento había señales extraordinarios y auspiciosos.  Se describe el cielo claro y radiante con luz magnífica, con flores brotando y pájaros cantando en todos lados – cuatro devas, o seres espirituales, aparecieron en el cielo vertiendo chorros de agua puro, uno fresco y otro cálido, sobre él y su madre, bañándoles suavamente. 

En este momento, se puso de pie, tomó siete pasos, representando las siete direcciones – norte, sur, este, oueste, arriba, abajo, y aquí, y en cada paso aparecieron flores de loto debajo de sus pies.  Señaló el dedo índice de una mano al cielo y con la otra mano señaló a la tierra, mostrando que él uniría el cielo con la tierra. Luego declaró, “Yo solo soy el Honrado del Mundo.”  En la tradición de Budismo Mahayana se interpreta lo que dijo como el “Yo” verdadero de todos los seres en todo el espacio y el tiempo – o sea, la naturaleza búdica de cada uno de nosotros. 

El Día de Wesak conmemora este evento.  Es la celebración del Budismo más practicado por toda Asia.  Se celebra con mucho color y alegría.  Como muchos festivales, es una oportunidad de limpiar y decorar  el hogar.  Los Budistas visitan templos locales para participar en las ceremonias y para presentar ofrendas de comida, velas y flores, y aportaciones a los monjes.  Los Budistas devotos utilizan la celebración para reforzar su intención de ser honorables y mantener su práctica constante de meditación, ética, y ayuda a los demás. 

La actividad principal del Día de Wesak es el ritual del “baño de Buda”. Se pone la forma del pequeño Buda como bebé en el altar dentro de un tazón grande con su mano derecha señalando arriba y su mano izquierda señalando abajo. La gente se acerca con reverencia, llenando el cucharón con agua o té, y vaciándolo sobre el imagen para “bañar” al bebé.

Este ritual destaca el mensaje universal que debemos limpiar nuestros corazones y nuestras mentes de las manchas de codicia, enojo, e ignorancia.  Se cree que la luz de las velas en el altar representa la luz de la sabiduría, la oscuridad representa la ignorancia. Se cree que al prender una vela, nuestras vidas se iluminarán, disminuyendo las fuerzas negativas de nuestras mentes y nuestras acciones.     

Cuando bañamos a la estatua del Buda, debemos orar con sinceridad por la purificación de nuestras mentes, eliminando los venenos de codicia, ira, y enojo.  Debemos orar por la paz y la armonía por doquier, para que no haya más violencia, engaño, o sufrimiento en el mundo.  Debemos desear que el mundo se transforme en una tierra pura y que todas las mentes se guíen por el sendero de los Budas.  Este es el sentido verdadero del baño de Buda. 


Los beneficios del baño de Buda:

Al bañar al Buda bebé, se promete lo siguiente:

1.Se recibirán la prosperidad, la alegría, la buen salud y la longevidad.  

2.Se cumplirán todas sus aspiraciones. 
3.Se experimentarán la paz y la armonía por la familia, parientes, y amigos.  

4.Se eliminarán todos los obstáculos al aprendizaje del Dharma y no sufrírán.  
5.Se logrará la Iluminación en poco tiempo. 

¿Qué actitud mental debemos mantener cuando bañamos al Buda?

1.Fe:    Debemos confiar y sentir alegría por el mérito generado al bañar el Buda.
            Vertiendo el agua sobre el Buda, estamos limpiando nuestras propias mentes. 

2.Sinceridad: Cuando bañamos la estatua del Buda, es como si el Buda estuviera

             presente, ayudándonos en cultivar mérito de bendiciones y apoyo.  Ofrecemos
             este mérito a todos los seres sensibles del universo para que se aumenten su
             sabiduría y se conecten con su Naturaleza Búdica.  

3.Moralidad: Deseamos eliminar el karma negativo y purificar nuestras mentes.  Oramos

             por la paz y la alegría por toda la humanidad.  

El Ritual y Dana
Se hace una reverencia frente al altar. Se pone una aportación de gratitud en el recipiente. Se llena con cuidado el cucharón. Vierte el agua sobre el imagen del joven Buda mientras que se recita lo siguiente:
Baño 1: Que mis pensamientos malos  se eliminen
Baño 2: Que mis acciones buenas se aumenten.  
Baño 3: Que todos los seres sensibles se liberen.

Durante la fiesta, se puede acercar, uno a uno o con sus niños, para bañar al Buda. 


Sábado 18 de mayo, 2013
EL NIÑO: Meditando su primera vez - Shikantaza

Nuestra práctica de shikantaza, sentándonos, sin pensar ni no pensar, enfocados en la respiración, se basa en un acontecimiento espiritual muy clave en la vida temprana del Buda como niño, lo que guió el Buda luego en su vida a la Iluminación.  Fue durante un festival del aradura para promover la agricultura por parte de su papá el rey.  Fue un acontecimiento muy celebrado por los nobles y los granjeros.  Todos llevaban sus mejores ropas puestas para participar en la ceremonia.  En el día indicado, el rey, acompañado por su séquito, fue al campo, acompañado por su hijo Sidhartha y las niñeras del niño. Le pusieron al niño sobre un tapete al lado de un campo de cultivo en la sombra de un solitario árbol manzanita de rosa. Mientras que las niñeras cuidaban al niño Sidhartha, el rey se fue para participar en el festival.  Cuando las festividades estaban en su apogeo, las niñeras se ausentaron para participar en las celebraciones, dejando a Sidhartha solo.

            Debajo del árbol, todo era tranquilo y quieto, condiciones óptimas para aquietar la mente. Miraba en la distancia un granjero trabajando en el campo, pasando de un lado al otro frente a él arando la tierra. El niño seguía contemplando los movimientos del grajero, viendo como la tierra se abrió, revelando nidos de hormigas y a veces un gusano partido, sirviendo como comida para los pájaros vigilando la escena.  Advirtió el sufrimiento de estos seres pequeños, perdiendo sus hogares y sus vidas, preguntándose por qué la vida era tan frágil e transitoria.  Mientras que concentraba fijamente así a la escena frente a él, atento a la respiración entrando y saliendo, su mente entró en un estado de paz profunda, lo que se llama samadhi. 

Cuando las niñeras volvieron del festival, se asombraron viendo al niño sentado allí, con sus piernas dobladas naturalmente en la postura del loto y meditando profundamente.  Informaron al rey de este hecho, quien llegó de inmediato, viendo al niño allí sentado en meditación. Reconociendo lo fortúito del acontecimiento, hizo una reverencia profunda al niño.

Este acontecimiento de samadhi en la paz y la tranquilidad, llegaría a ser la experiencia clave en la vida de Sidhartha como hombre en su búsqueda espiritual.  Agobiado por seis años de prácticas espirituales sin fruto, Sidhartha recordaría este momento de niño meditando, sentado en paz perfecta, y comenzaría su meditación más importante, la que le revelaría la Verdad suprema, la realización de como liberarse del sufrimiento, y la Iluminación completa y final.

Cuando practicamos shikantaza, la que significa sentarse por sentarse, estamos utilizando la forma original y natural del niño Sidhartha, sentándonos sin mover, sin pensar ni de no pensar, tranquilizando la mente en un enfoque concentrado en la respiración, mirando frente a nosotros, sin apegarnos a nada, ni rechazar nada.  Se observa la respiración rítimica, y se pregunta a uno mismo como el Buda se preguntaba, “Por qué hay sufrimiento?” o “Que es esto?” o “Quién soy?”  Desde allí, se suelta de la mente chica, esperando atento pero sin expectativa de una respuesta, esperando sin meta, la meta de no meta, el portal sin portal del Zen, el “No sé...” Y con paciencia, se abre por completo el corazón y la mente al Infinito, aquí y ahora, para experimentar nuestro Yo verdadero, más allá de los pensamientos, nuestra Naturaleza Búdica.
(http://www.bps.lk/olib/bp/bp102s-files/OEBPS/Text/10Main03.html)

DOMINGO, 19 de mayo, 2013
EL HOMBRE: El “Yo” Se Despierta: Plena Iluminación y Realización

            Celebramos la Iluminación de Buda como resultado de su búsqueda por comprenderse a sí mismo.  En la tradición Budisat, es el evento más importante de todos.  Durante la semana antes la celebración, los monasterios Zen  en el mundo entero participan en los retiros más difíciles de todo el año.  En algunos casos no paran ni para dormir durante 7 días. 
            El significado de Wesak se encuentra en el Buda y su mensaje de paz universal para toda la humanidad.  Conmemorando el Buda y su Iluminación, recordamos su realización más profunda y única, la cual surgió en el la noche antes de su despertar, y coincide con tres vigilias importantes.
            Durante el primer vigilia de la noche, cuando su mente era traquila, clara, y pura, una luz surgió en Él, al mismo tiempo se manifestaron el conocimiento y la comprensión. Él vio sus vidas anteriores, primero una, luego dos, luego 3, 5, luego en grupos de 10, 20, trenta, cincuenta, entonces 100, luego 1,000...y continuaba así. 
            Durante el segundo vigilia de la noche, vio como los seres mueren y renacen, dependiendo en su karma, como desaparecen y como re-aparecen de una forma a otra, de un plano de existencia a otro. 
            Durante la tercer vigilia de la noche, vio el surgir y desaparecer de todo fenómeno, mental y físico. Vio como las cosas surgen dependiendo en causas y condiciones, lo que se llama orígen interdependiente.  Luego, percibió el sufrimiento, dándose cuento como surge, como desaparece, y como liberarse de lo insatisfactorio, el camino de liberación de la codicia, el deseo, y el delirio.  Por fin, su mente se liberó por completo. Había logrado la Plena Iluminación.
            Esta sabiduría y luz que brillaba y radiaba debajo del Arbol de Bodhi en Bodh Gaya en el distrito de Bihar en el norte de la India, más de hace 2,500 años, es de gran importancia al destino humano. Se iluminó el camino por el que la humanidad podría liberarse de la superstición, el odio, y el miedo, revelando el mundo de luz, amor, y alegría, la que se llama Nirvana.
            Después de su Iluminación, el Buda se comprometió quedarse aquí en este plano de sufrimiento, el samsara, para enseñarnos a todos este camino de liberación. Estamos sumamente agradecidos a esta compasión en su parte por no abandonarnos, y seguimos su ejemplo, dedicando cada paso de nuestro desarrollo espiritual a la liberación de todos los seres del universo, como el voto de Bodhisattva.  Y en esta aspiración, llegamos todos a ser hijos del Buda, como el imagen de Buda bebé. Es el Simbolo de nuestra aspiración pura, nuestra confianza inquebrantable, y nuestra potencia de ser Budas, existiendo justo aquí y ahora en cada uno de nosotros.  No hay manera de agradecer al Buda por su sacrifico supremo que hizo por nosotros. Sólo por medio de seguir su ejemplo, meditando cada día, y aplicando sus enseñanzas a nuestras vidas en el alivio del sufrimiento en los demás, que podemos verdaderamente mostrar nuestra gratitud.